Muchas veces nos hemos visto inmersos en una serie de situaciones, que, podíamos controlar lo justo, o que nos sobrepasaban.

¿De dónde vienen esos problemas?

 De no saber en muchos casos cómo practicar los conocimientos que deberíamos tener en esa situación; bien porque no se tengan, bien porque no hayamos hecho uso de ellos.

Nuestras emociones vienen en muchos casos de las creencias. Esas creencias las damos como válidas para el resto de la vida, sin llegarnos a replantear, que pueden ser mejorables.  Una persona ante una discusión debe saber qué precio físico, mental, cognitivo y social,  va a pagar por ese enfado. 

Pero… ¿y si no lo sabe? Quizás se enganchará más en la misma.

En caso contrario, esa persona, teniendo los con conceptos y conocimientos necesarios, tomaría altura y trataría de gestionar ese “problema” que está causando el enfado.

¿Cómo mejoro entonces la resolución de problemas?

A mi entender con dos elementos: PAZ (meditación diaria, respiración) y SABIDURÍA (leer, aprender nuevos conceptos, experiencias, etc.)

Aplicando diariamente estos dos preceptos conseguiremos mejorar un poquito, lo que sin duda, en el cómputo de un año, dos, tres… hará que saquemos en nosotros la mejor versión de nosotros/as mismos/as.